05
nov
almacenado en: Opinión y etiquetado: , ,

No es una novedad editorial. Ni siquiera es una novela de éxito. Tampoco es un best-seller. Es, simplemente, una de las muchas biografías que narran la Vida de Mozart, escrita por John Rosselli y que publicó la editorial Cambridge University Press hace casi una década.

La traemos hoy a nuestro blog por tres razones. La primera, porque pese a los años que han pasado desde su edición, aún es posible encontrar un ejemplar con cierta facilidad, a poco que nos pongamos a buscar en Internet. La segunda, porque es un tratado serio sobre la vida de Mozart. Y la última razón es porque estamos convencidos de que si la actual titular del Ministerio de Cultura lo hubiera leído, no habría protagonizado la metedura de pata del día (o del año) pronunciando una frase que ha generado y generará ríos de tinta: “Mozart vivía en la miseria por no tener derechos de autor”.

Jamás hemos protestado por el nombramiento de González-Sinde, a pesar del revuelo mayúsculo que se produjo en su momento. Tampoco hemos lanzado nunca improperios ni acusaciones por la presunta incompatibilidad que parece existir entre su actual cargo y su profesión de toda la vida, amén de su pertenencia a la SGAE. Desde Punto de libro jamás hemos polemizado con ella, ni lo haremos. No es nuestro estilo. Pero ante esta frase desafortunada y, sobre todo, absolutamente falsa, no podemos permanecer impasibles. Cierto es que Mozart vivió, hacia el final de su vida, una década de vacas flacas. Especialmente problemáticos fueron cinco años (1786 a 1790), donde sus ingresos económicos fueron menores a los que tuvo en otras épocas. Aún así, hablando de una persona que vivió en las principales cortes europeas, una disminución de ingresos no significa, en modo alguno, estar en la miseria. Ese es un estado que Mozart, afortunadamente, nunca conoció.

Señora Ministra, desde aquí, humildemente, le rogamos lea la obra que hoy recomendamos, y que en el futuro, utilice en sus declaraciones hechos sobre los que posea información. Es un feo ejemplo que una Ministra de Cultura demuestre su cultura de esa forma.

Sabemos que la Ministra jamás descargaría un libro pirata por Internet, ni lo fotocopiaría. Dudamos, incluso, si ve con buenos ojos tomar en préstamo un volumen de una biblioteca, dado que no reporta beneficios a su autor. Por ello imaginamos que si quiere leer este libro, no tendrá otra opción que comprarlo. Nosotros, señora González-Sinde, con todo respeto y con la mayor seriedad, nos comprometemos a hacérselo llegar gratuitamente en el caso de que quiera leerlo y no desee desembolsar su importe. Nos comprometemos a ello en firme, y crea que se lo enviaríamos con cariño si así fuera su deseo. Porque para nosotros, que una persona aumente su cultura es algo que no tiene que ver con el dinero.

Añade un comentario:

Debes estar identificado para añadir un comentario.