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nov

De piedra nos hemos quedado al saber que las autoridades rusas han enviado a las bibliotecas de su país una lista de libros con la recomendación de no prestarlos a los lectores. El motivo: que se trata de libros que enganchan. Para un libro, el hecho de resultar adictivo debería ser una bondad, pero es que el Servicio Antidrogas de Rusia ha elaborado una lista de libros más o menos prohibidos porque enganchan a las drogas. Es decir, que estos libros incitan -siempre según esta organización- al consumo de sustancias ilegales.

Nuestro estupor llega cuando conocemos algunos de los títulos incluidos en la lista negra. El caso más remarcable, por cercano, es La reina del sur, de nuestro Arturo Pérez-Reverte. Pero el listado incluye obras de otros autores consagrados como Tom Wolf o Philip K. Dick. Por cierto, que todo esto ha llegado a la prensa gracias a la denuncia de una bibliotecaria rusa que, suponemos, se sintió tan indignada por la existencia de esa lista como nosotros.

Tal vez algún día todos entendamos que leer una novela sobre el mundo de la droga no significa ser un drogadicto, como no se es un asesino por leer una novela de Sue Grafton, o un caníbal por leer a Thomas Harris.

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